lunes, 9 de junio de 2014

Es tu sonrisa
tus ojos
tu voz
o es tu ombligo.
Es tu cuerpo
o son tus pechos
tu mirada
o tu cariño
Es tu elegancia
ese porte
tus costumbres
y tus gustos
Son tus besos
o tu ternura,
no lo sé...

lo es todo
lo sé
y lo echo de menos.


Te echo mucho de menos.

martes, 3 de junio de 2014

La Cruz

Primero se lanza y luego se coge, sopla entre los dedos y mira.
Cruz.
Otra vez.
Tírala, déjala que gire inquieta en el aire, que volteé y caiga. Tómala otra vez. Echa una ojeada.
Cruz.
Venga, sé que he perdido la cuenta, hay que volverlo a intentar.
Esta vez más alto, gira en el aire, rauda, ésta vez es la definitiva.¡Vamos!. ¡La tengo! Veamos...
¡Cruz!


Es hora de ver cuantas caras tiene esta moneda...

Sólo tiene una cruz.

No sé porqué no me sorprende mi suerte...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El pintalabios

El zorro espantado por la luz del día se escodió en su madriguera sumido entre las penumbras y titilantes luces de la ciudad apunto de echarse a dormir, esperando el nuevo amanecer.

Sentada con un vestido rojo que le resbalaba sobre sus rodillas, dejaba al descubierto escarchados brazos y piernas.Se hizo acopio de un copa de burbujeante champan, mientras brindaba delicadamente con su copa, el caballero le miró con torpeza. Tan fácil, tan simple , a veces se aburre.
Uno tras otro caen en su red de sedosas medias, piernas de modelo, y una figura sinuosa que hasta a la fémina más heterosexual dejaría boquiabierta.
"No hace faltan pistolas con este cuerpo"-pensaba para sí, mientras agitaba suavemente la copa en el aire.
El vino se agolpaba haciendo círculos hipnotizantes, mientras sus labios carnesí se apretujaban sugerentes ligeramente mordisqueados.
Se sacó el pintalabios, le faltaba un toque de ardiente colorido. Repasó con maestría sus siluetas, y apretándolos bien dejó preparada la marcadora para su nueva res.

Una noche más,las sabanas de la habitación 304 respiraban agitadamente al calor de dos cuerpos inquietos, uno conocido y otro nuevo.

El zorro ya no estaba en su madriguera, un par de ojos oscuros se asomaban desde el otro lado de la ventanita disfrutando de un espectáculo pornográfico, una noche más...y ya tenía a su próximo dulce, víctima de su goloso apetito.

La esfera del reloj de la catedral marcaban las 6, y los tímidos rayos de luz empapaban sus agujas anunciando un nuevo día, y el pintabios fue encontrado por un mendigo, dos calles más allá, junto al cuerpo desnudo de una mujer sobre un traje de rojo gala.

El pintalabios

El zorro espantado por la luz del día se escodió en su madriguera sumido entre las penumbras y titilantes luces de la ciudad, apunto de echarse a dormir.

Sentada con un vestido rojo que le resbalaba sobre sus rodillas, dejaba al descubierto escarchados brazos y piernas.Se hizo acopio de un copa de burbujeante champan, mientras brindaba delicadamente con su copa, el caballero le miró con torpeza. Tan fácil, tan simple , a veces se aburre.
Uno tras otro caen en su red de sedosas medias, piernas de modelo, y una figura sinuosa que hasta a la fémina más heterosexual dejaría boquiabierta.
"No hace faltan pistolas con este cuerpo"-pensaba para sí, mientras agitaba suavemente la copa en el aire.
El vino se agolpaba haciendo círculos hipnotizantes, mientras sus labios carnesí se apretujaban sugerentes ligeramente mordisqueados.
Se sacó el pintalabios, le faltaba un toque de ardiente colorido. Repasó con maestría sus siluetas, y apretándolos bien dejó preparada la marcadora para su nueva res.

Una noche más,las sabanas de la habitación 304 respiraban agitadamente al calor de dos cuerpos inquietos, uno conocido y otro nuevo.

El zorro ya no estaba en su madriguera, un par de ojos oscuros se asomaban desde el otro lado de la ventanita disfrutando de un espectáculo pornográfico, una noche más...y ya tenía a su próximo dulce, víctima de su goloso apetito.

La esfera del reloj de la catedral marcaban las 6, y los tímidos rayos de luz empapaban sus agujas anunciando un nuevo día, y el pintabios fue encontrado por un mendigo, dos calles más allá, junto al cuerpo desnudo de una mujer sobre un traje de rojo gala.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Petronio

El eco se fundió en el aire, todo aquello que separaba fuente de objeto se redujo a la nada.
Yo te lo quise decir, pero solo se dijo lo imprescindible, lo necesario para la vida.
Germinaban, una tras otras, las flores del jardín, y una serpentina de arco iris se sumergían en mis ojos pasajeros un año tras otro.

Se evocaban en mis recuerdos las imágenes de los que nos hicimos ser, mucho tiempo ha pasado desde entonces...y aun siento que somos los mismos jóvenes, los mismos ingenuos, con los mismos miedos, las mismas inquietudes, los mismos pensamientos.

He buscado durante años pero...¿Sabes amor? Jamás he vuelto a conocer a nadie como tú, eres la única, el perfume que me inspiró a ser poeta.
Todo está borroso desde aquel momento, tuve que suponerlo.
Quisiera retroceder en el tiempo, en aquel lugar, en ese preciso instante en que tu corazón despegó de tu cabeza, y voló a otro lugar a otro espacio...a otra vida.

Aun mis ojos, frente al puente, se llenan de lágrimas. Puedo verte caer decidida, totalmente ida,vacía.
Era la vida que no tenías al que anhelabas, y era otro corazón al que deseabas.

Nunca te perdoné que pospusieras tu amor pasado a tu presente, y más aun tu vida.

Pero ha llegado el momento, yo también quiero viajar lejos, mi corazón ya está listo para tí, para siempre.
Dejaré que el aire me balanceé en la caída, y que la tierra me vapulee con fuerza.

No pararé hasta encontrarte amor.


Fdo: Petronio

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Aprender a pensar

El arte más sofisticado que se pueda crear, necesaria para la vida cotidiana y fundamental (pilar básico) para la estabilidad emocional.

Es necesario engañar la mente, es necesario para sobrevivir. Nadie en una depresión podría salir de ella si no es capaz de valorar más lo positivo de su vida que lo negativo.
Sortear a la soledad, raíz de un gran porcentaje de depresiones, no es fácil si uno no aprender a vivir con ella y sacarle su partido.

No se puede juzgar a las personas por igual, puesto que lo que cada persona siente por dentro es distinto de las demás, depende de su vivencia personal y sobretodo depende de su control...no todo el mundo dispone de un control perfecto en el cual "nos resbale" cualquier cosa, y seamos inmunes a todo y a todos.
Por ello, aprender a recapacitar, aprender a pensar fríamente, es un arte que con el tiempo puede salvarnos en cualquier situación imprevisible.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El pasillo

Desde la cabina de mando puede escucharse un sonido de pies arrastrarse por los sinuosos pasillos, miles de personas acercándose eternamente al conductor fantasma que les espera en ninguna parte.
El silencio se apodera de sus paredes metálicas, el tren enmudeció súbitamente cuando comenzó a atravesar el último tramo de bajada , un paseo desconocido.

Es agobiante, los rieles por los que se deslizan sus vagones no realizan sonido alguno, juraría que puede escucharse el hálito exhalado de cada persona a diez kilómetros de distancia, pareciera que millones de ellas pudieran estar encerradas en un ascensor muy pequeño y sin luz, todas respirando angustiadas por quedarse sin oxígeno en cualquier momento.

Sigo sin entender cómo aun no he tocado a ninguna de esas personas, echo a correr y me tambaleo por el pasillo, con las manos voy palpando las heladas vidrieras al exterior y los pomos de los camarotes que quedan a mi izquierda. Los oigo respirar con fuerza pegados a mi oído, y sin embargo no están ahi , antes de la oscuridad al menos los vi vagar uno pegado al otro en una tétrica procesión, ahora son como sombras y recuerdos atormentando mi mente.

Tengo miedo, tengo miedo de no saber a donde voy, no recuerdo que hago aqui. Estoy girando pomo a pomo cada puerta, he probado tratar de echarlas abajo una y otra vez hasta dislocarme el brazo, me duele, siento una opresión muy grande en el hombro.

He probado gritar, me he dado cuenta que grite lo que grite de fuerte solo resueno en mis pensamientos, alguien me ha arrancado la nuez.

Aquí dentro hace calor, tengo arcadas pero sé que no puedo vomitar, cada vez que la flema escala por el esófago vuelve a caer quemando lentamente a su paso todo el conducto digestivo. Recientemente he descubierto que tampoco tengo pene, creo que fui el único que se negó a pagar el viaje con los ojos.

Supongo que estaré muerto, pero creo que he llegado a sentir el dolor de la muerte más de una vez, y no llegar a tocar el final de mi tortura, porque éste nunca llega. Sigo doliéndome sin pausa.

Si podéis oírme, tocad un espejo y susurrad mi nombre, necesito salir de aquí.