Primero se lanza y luego se coge, sopla entre los dedos y mira.
Cruz.
Otra vez.
Tírala, déjala que gire inquieta en el aire, que volteé y caiga. Tómala otra vez. Echa una ojeada.
Cruz.
Venga, sé que he perdido la cuenta, hay que volverlo a intentar.
Esta vez más alto, gira en el aire, rauda, ésta vez es la definitiva.¡Vamos!. ¡La tengo! Veamos...
¡Cruz!
Es hora de ver cuantas caras tiene esta moneda...
Sólo tiene una cruz.
No sé porqué no me sorprende mi suerte...
No hay comentarios:
Publicar un comentario