domingo, 11 de septiembre de 2011

El pasillo

Desde la cabina de mando puede escucharse un sonido de pies arrastrarse por los sinuosos pasillos, miles de personas acercándose eternamente al conductor fantasma que les espera en ninguna parte.
El silencio se apodera de sus paredes metálicas, el tren enmudeció súbitamente cuando comenzó a atravesar el último tramo de bajada , un paseo desconocido.

Es agobiante, los rieles por los que se deslizan sus vagones no realizan sonido alguno, juraría que puede escucharse el hálito exhalado de cada persona a diez kilómetros de distancia, pareciera que millones de ellas pudieran estar encerradas en un ascensor muy pequeño y sin luz, todas respirando angustiadas por quedarse sin oxígeno en cualquier momento.

Sigo sin entender cómo aun no he tocado a ninguna de esas personas, echo a correr y me tambaleo por el pasillo, con las manos voy palpando las heladas vidrieras al exterior y los pomos de los camarotes que quedan a mi izquierda. Los oigo respirar con fuerza pegados a mi oído, y sin embargo no están ahi , antes de la oscuridad al menos los vi vagar uno pegado al otro en una tétrica procesión, ahora son como sombras y recuerdos atormentando mi mente.

Tengo miedo, tengo miedo de no saber a donde voy, no recuerdo que hago aqui. Estoy girando pomo a pomo cada puerta, he probado tratar de echarlas abajo una y otra vez hasta dislocarme el brazo, me duele, siento una opresión muy grande en el hombro.

He probado gritar, me he dado cuenta que grite lo que grite de fuerte solo resueno en mis pensamientos, alguien me ha arrancado la nuez.

Aquí dentro hace calor, tengo arcadas pero sé que no puedo vomitar, cada vez que la flema escala por el esófago vuelve a caer quemando lentamente a su paso todo el conducto digestivo. Recientemente he descubierto que tampoco tengo pene, creo que fui el único que se negó a pagar el viaje con los ojos.

Supongo que estaré muerto, pero creo que he llegado a sentir el dolor de la muerte más de una vez, y no llegar a tocar el final de mi tortura, porque éste nunca llega. Sigo doliéndome sin pausa.

Si podéis oírme, tocad un espejo y susurrad mi nombre, necesito salir de aquí.

3 comentarios:

  1. Como todo esto sea tuyo.. y no copiado de por ahi... tu y yo vamos a tener seriamente una charla artistica. Enhorabuena compañero.

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