martes, 19 de abril de 2011

El mito y la ciencia

Continuemos con el tema de las fronteras, esta vez trataremos un tema apasionante que todos conocemos: el mito de la caverna de Platón.
Tomaremos una perspectiva nueva, un nuevo enfoque, desde el punto de vista de la física moderna.

El hombre era un esclavo de las sombras de la realidad, podía discernir la proyección de los objetos que el Sol ( la idea del Bien) proyectaba sobre el muro en dónde los hombres podían discutir sobre la realidad que irrevocablemente tenía que ser.

Podemos pararnos a pensar que esto hoy día no está muy lejos de la realidad.

La ciencia la definimos como tal, por el consenso de verdad del que podemos afianzarnos cuando, tras modelizar una realidad por esas leyes que creemos que estamos regidos, obtenemos unos resultados coherentes con ello tras nuestros sucesivos experimentos.
Es de hecho, este punto el que lo diferencia de cualquier creencia, pseudociencia o inventiva posible, pero
¿Acaso es la verdadera realidad o siguen siendo las sombras que vemos sobre un muro semioscuro ?

Podemos adentrarnos en los comienzos de la física moderna, cuando comenzaron las matemáticas a desarrollarse de hecho con el propósito de resolver problemas reales.
Así nació a manos de Isaac Newton y Leibniz el cálculo diferencial. Con ello Newton pudo resolver uno de los mayores retos de la humanidad, y unir la influencia de los planetas entre sí con los objetos mundanos que caian a la Tierra, casi por obra de brujería (nada más lejos de la realidad).
Fue el primer logro de peso de esta disciplina, y uno de los grandes retos superados con éxito.
Con el tiempo todo parece que la mecanica de Newton era inalterable, inexpugnable, que nada ni nadie podía tocarla, pero ea...
Llegaron principios del siglo XX, y un físico desconocido para entonces, llamado Albert Einstein revolucionó de nuevo el mundo con conceptos modernos, que hasta entonces solo con el electromagnetismo se había abordado. Ahora resulta que vivimos en un mundo de Newton, modificado por la nueva concepción de Einstein, donde ya no existen fuerzas, sino lineas rectas en un espacio curvo de 4 dimensiones, y la gravedad es una deformación y no una fuerza, donde la materia y el espacio actuan simultáneamente entre sí.
Si esto no fuera poco, en los años veinte empezó a despuntar ¡una idea aterradora!: el mundo clásico en el que nos movemos, es solo una ilusión, porque en lo más pequeño todo se mueve al son del puro azar, hoy día lo conocemos como el mundo de la mecanica cuántica, ahora ya nada es predecible...

¿Quien nos dice si el dia de mañana no existirá una realidad mucho más profunda e inexplicable que hoy día que sea aun más exacta, para todos los objetos, tanto grandes como pequeños a la vez?

Nunca sabremos con certeza si estamos en un mundo de sombras o de luces, si las leyes de este Universo son las sombras o la esencia misma de los objetos de la caverna de Platón, pero lo que si sabremos seguro es que, en nuestra realidad, en nuestro Universo, nos estamos acercando día a día, paso a paso, a esa verdadera , y hasta hace apenas pocos siglos, inabordable realidad.

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